Cómo No seducir a un periodista y cómo SÍ hacerlo

Conseguir que un periodista se interese por nuestra información y mantener una buena relación con él requiere cuidar una serie de pautas imprescindibles que los que no conocen las interioridades de la comunicación acostumbran a dejar de lado.

 

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Partimos de que es un error de base el que cometen algunas empresas o pymes al considerar que “escribir puede cualquiera” y también al pensar que no es necesario contratar a un gabinete de comunicación para que su mensaje sea difundido. Además de que no se trata sólo de escribir, sino de qué escribir, cómo, cuándo y a quién, son comunes los errores que al margen del interés que conlleve nuestra nota de prensa pueden generar desinterés o animadversión en el periodista.

Que la nota se envíe a toda una redacción resulta altamente perjudicial y nos alejará del receptor, que se dará cuenta de que la nota le ha llegado por una cuestión de puro azar. Las cuentas de correo genéricas de los medios de comunicación posiblemente pasarán por alto nuestro mensaje. Un gabinete hace un listado previo de los medios interesados, consigue los correos de las personas específicas a las que les puede interesar el tema y hace un seguimiento. Establece una relación personal, le pone ‘cara’ al periodista y sondea su posible interés, lo que éste agradece.

El acoso telefónico no sirve de nada, porque el periodista es consciente de que si por esta vía termina publicándonos algo, podríamos recurrir a emplear el mismo método en el futuro, así que huirá directamente de nosotros.

 

Diferenciar entre periodistas de primera y segunda clase

Otro fallo común en algunas empresas es el de tratar en los encuentros personales de forma distinta a los periodistas en función de la importancia de su medio. Se desviven por un medio televisivo y menosprecian a un diario minoritario. Quién sabe si en la próxima ocasión tendremos que recurrir a él y esa diferencia de trato nos pasará factura. En una rueda de prensa, todos los medios son iguales. No hay clases.

En cuanto a la discriminación, también es frecuente el error de ‘servir’ antes la información a algunos medios que a otros. Este hecho sin duda nos generará la animadversión del que lo ha recibido posteriormente, al sentirse discriminado.

Criticar el enfoque, reportaje o contenido del artículo o nota del periodista también es una mala práctica. Si no estamos de acuerdo con el contenido hay que recurrir a la inteligencia emocional y empatizar con el autor para ocasiones venideras, pero ser conscientes de que lo escrito, escrito está, y cualquier crítica sólo puede perjudicarnos en el futuro.

Sin esos fallos, tendremos mucho camino ganado tanto en el sentido profesional de la relación como en haber creado un vínculo con la persona a la que necesitamos y que –si le facilitamos su trabajo- nos necesita. Una elaboración profesional de la nota o comunicado, ponernos a su disposición para lo que necesita, cuando y como lo quiera, seleccionar a esa persona en cuestión al ser sabedores de que es nuestro destinatario ideal, y respetar su trabajo y su criterio supondrán la mezcla perfecta de profesionalidad y componente emocional que necesitamos para ‘seducir’ a un periodista.

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